Pero que es peor en Venezuela comer hallaca frita con mayonesa, sándwich de empanada o tomar whisky con Coca-Cola




La hallaca venezolana ahora de moda freírla y untarle mayonesa.





Por Germán Carías/GCIDA2022©️



En Maracaibo tierra del sol amada, porque un sol inclemente perenne parece estar enamorado de esta ciudad, las fritangas y la mayonesa son los predilectos del marabino a la hora de comer, pero al beber la cerveza es la reina para sofocar el calor agobiante. Por lo que sus pobladores son presas del sobrepeso, pareciera un requisito del maracucho el ser gordo. En un estudio del doctor Valmore Bermúdez del año 2016, la conclusión es que en la ciudad de Maracaibo la obesidad es muy elevada.


Así que un día un poblador del terruño más caliente de Venezuela. Decidió probar sumergir la hallaca en una sartén repleta de aceite. Para después de que la masa estuviera empapada de manteca untarle mayonesa abundantemente. Lo que detonó la locura en los habitantes de la capital zuliana, que convirtieron en una moda el novel platillo. En el resto del país la osadía de aquel zuliano no cayó muy bien. 


La hallaca es el plato navideño del venezolano, en las casas las familias se reúnen a la elaboración de la misma. Sin embargo en cada estado de Venezuela la receta varía, aunque siempre se respeta la manera de cocinarla. Por eso ven cómo un irrespeto freír y untar con mayonesa a la hallaca. Aunque en algunos territorios rellenan la hallaca con garbanzos, huevo cocido, papa en rodaja, etcétera. También colocan cebolla y pimentón afuera del relleno. Unos cocinan el guiso de carne, res y cochino, mientras otros prefieren el guiso crudo. Es lo que hace que el venezolano diga que la mejor hallaca es la de su mamá. 



Pan con empanada una comida de Maturín, Monagas.


Pan con empanada la comida favorita de Maturín


En la ciudad de Maturín en el estado Monagas sus pobladores abren una canilla y la rellenan con empanada. Las empanadas en Venezuela se elaboran de carne, pollo, chorizo, salchicha, pabellón, queso y muchas más. Es común en las calles de cualquier ciudad venezolana encontrar esta delicia culinaria. Pero yo confieso que jamás había oído hablar del “Pan con Empanada”, hasta que vi a Diosdado Cabello en su bodrio de programa “Con el Mazo Dando” hablar de lo sabroso que es. Aunque lo primero que pensé es que de ahí viene su problema mental, porque pan con pan es comida de locos.


Maturín es una ciudad en el oriente del país popular por sus ríos, hermosos paisajes y hermosas mujeres. Así que si un día decides visitar esta tierra atrévete a pedir el “Pan con Empanada”.



Algunos disfrutan el whisky con Coca-Cola.



Si vas a poner Coca-Cola en tu trago espero que sea de ron


Me confieso admirador del whisky. Para mi el mejor es el Chivas Regal aunque puedo tomar Buchanan’s, White Label, Blue Label, Old Parr u otro mayor de edad. Disfruto el sabor de la cebada de malta madurada en barriles de roble. Por eso ver que haya gente que a ese líquido tan exquisito, que fue mantenido envejeciendo durante tantos años hasta 50 a veces, le agregan Coca-Cola asesinando todo el sabor es inconcebible para mí.


Es por ello que voy a contar esta anécdota con tintes de infidencia. Era el año 1991 en Caracas, Venezuela y había comprado en el concesionario Lumosa de Las Mercedes un Fiat Uno cero kilómetros. Para celebrar había invitado a una amiga a cenar y tomar unos tragos. La llevé al restaurante “La Estancia” que se especializa en carnes. La había conocido hace 3 semanas apenas y me impactó su curvilíneo cuerpo, cabello sedoso y largo que tocaba tímidamente el final de su espalda, sus labios carnosos y unos pechos turgentes. Pero habíamos hablado muy poco.


Mientras me acicalaba para la cita imaginaba el encuentro con la bella dama. Además era el momento idóneo de conocerla bien. Siempre utilizo el recurso de llevar a comer a la gente y así saber quienes son. Departir con alguien una comida te revela quien es esa persona. Sus modales, educación, costumbres, entre otras. Ya cerca de la hora del encuentro me perfumé y me dirigí a buscarla. 


En el restaurante me tomé la libertad de ordenar las bebidas. Nos trajeron a la mesa una botella de Weinert Malbec, Luján de Cuyo 1991. Un vino de cuerpo robusto, gran acidez, jugosidad y sabores a frutas amarmeladas como la ciruela, mora y cereza negra. También tenía aromas secundarios que recuerdan al cuero, chocolate, violetas, pimienta negra y tabaco. Luego de comer y disfrutar del vino la invité a bailar. Nos fuimos al Juan Sebastian Bar.


Ya en el local del cual era un cliente asiduo y por lo cual era conocido por los mesoneros. Pedí una botella de Chivas Regal. Ella me dijo que iría al baño y que se arreglaría un poco. José ya sabía que debía traer para acompañar el whisky. Una cubeta de hielo agua mineral en botellas y vasos cortos. 


Al regresar la fémina no la dejé sentarse, sonaba una canción que quería bailarla con ella. Al terminar la pieza nos sentamos y le pregunté si quería que le sirviera un whisky. Justo en ese momento, José, se acercó a ver si necesitábamos algo. La chica se volteó y pidió una Coca-Cola para acompañar el Chivas. Al día de hoy no he vuelto a saber de ella. La llevé a su casa y no la busqué más.

¿Para ti que es lo peor? Gracias por leerme.


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