Observación electoral de la UE: Coludida y chucuta



 En materia de observación electoral internacional, OEI, puede decirse con propiedad,  que no hay nada nuevo bajo el Sol. Una, OEI, no es visitar un país, darse un chapuzón en la piscina del hotel, tomarse una Piña Colada y presentarse muy fresco el día de las votaciones, con un babero de esos que te cuelgan del cuello con tu foto, bajo el rótulo de “OEI”. Cuando mucho, para supervisar dos o tres centros de votación,  previamente maquillados y seleccionados por los cicerones de la tiranía o narcotiranía, como “la de autos” y concluir, muy orondo, ante las cámaras de la T.V. con la muletilla: “¡La presente ‘fiesta’ de la democracia, se ha cumplido en paz y en orden. Felicitamos por su civismo al Pueblo y a las autoridades de... (ponga, aquí, según las circunstancias, Nicaragua, Cuba, Zimbabue o Venezuela) por esta jornada tan hermosa!”  

El 27 de octubre de 2005, se suscribió en Nueva York, la “Declaración de Principios para la Observación Internacional de Elecciones y Código de Conducta para Observadores Internacionales”. https://www.ndi.org/sites/default/files/DoP-SPA.pdf 

Entre sus firmantes destacan, la Unión Africana; la Asamblea Parlamentaria – Consejo de Europa (PACE); la Asociación de Administradores Electorales de las Islas del Pacífico, Australia y Nueva Zelandia (PIANZEA); el Secretariado de la ONU; la OEA; la Secretaría del Commonwealth (hemos excluido al Centro Carter, porque en lugar de enaltecerlo, desprestigiaría al documento).

La Regla 5ª de este último, expresa: “La OEI evalúa el período preelectoral, el día de las elecciones y el período postelectoral, mediante una observación completa y a largo plazo, utilizando diversas técnicas”

Más reciente, en febrero de 2008, la Unión Europea, UE, aprobó su “Manual de Observación Electoral” https://www.corteidh.or.cr/tablas/27426.pdf  cuyo numeral, 5.2.7 contiene la “Visión General del Calendario de Programación de una Misión de Observación de la UE. A saber (...) de 6 a 4 meses antes de la jornada electoral, misión exploratoria desplegada en el país; dos y medio meses antes de la jornada electoral contratación de la agencia seleccionada; de ocho a seis semanas antes de las votaciones, el anuncio de despliegue y llegada del jefe de la Misión y su equipo central.

Sin embargo la propia UE, precisó que su jefa de la OEI, Isabel Santos y 44 verificadores a largo (¿?) plazo, llegaron al país el pasado 28 de octubre, (a 23 días de las votaciones) a los  que más adelante se agregarían 34 observadores, de corto plazo, 12 miembros del Parlamento Europeo, más otro número indeterminado de observadores, también, de corto plazo para reforzar las operaciones el día de las votaciones. Improbable, que en escasos 23 días, los 44 observadores de largo (¿?) plazo puedan constatar, en el Municipio Libertador de Caracas y en todos nuestros estados (a excepción de Amazonas, que no será objeto de la OEI de la UE), verbi gratia, “la idoneidad del padrón o censo electoral. o “si el voto electrónico puede suscitar serias preocupaciones sobre la transparencia del proceso de recuento y la responsabilidad de los miembros de colegios electorales”;  si “elimina muchas de las protecciones a la transparencia que son propias de las papeletas de votación” o si los sistemas “electrónicos vinculados a Internet u otras redes de ordenadores pueden ser susceptibles de piratería informática o manipulación exterior ̈ (4.11.5 del Manual de lal UE). Esperamos, al menos, que la mencionada avanzada de turistas del voto, levanten acta, que el coludido árbitro electoral no adoptó la más mínima medida para implementar el censo y sufragio de votantes desplazados  y refugiados” (4.4.2 del Manual de la UE) que, en el presente, sobrepasan los seis millones de venezolanos.

  Semanas atrás, “Financial Times”, ya había reportado, que, Josep Borrell, encargado de la política exterior de la UE, decidió enviar la mencionada OEI a nuestro país, a contravía del dictamen elaborado por su propio equipo de funcionarios del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) que advirtió que, una misión de observación a Venezuela, en las actuales circunstancias «puede ser contraria a la línea política de la Unión Europea». Por su parte el presidente del Partido Popular de España y la jefa de la delegación de la misma organización política, ante la Eurocámara, emitieron comunicado conjunto para explicar que su grupo "no quiere contribuir con su presencia a que la misión de la UE pudiera ser interpretada como un blanqueamiento del cruel régimen que se ha apoderado del poder en Venezuela".

 Emilio Campmany, reputado articulista español, publicó el 21 de octubre pasado en Libertadigital.com un trabajo que no tiene desperdicio, con el título “Carvajal, mejor en Estados Unidos”, en el que entre otros comentarios, expresa:  “En Bruselas, Borrell cuenta con la vista gorda de Francia y Alemania a cambio de que el socialista defienda los intereses de las dos, contrarios a los de Estados Unidos, en Rusia y China. Pero, si todo sale a la luz, el apaño no se sostendrá y París y Berlín se verán obligados a renegar de Borrell y de su política prochavista.” A eso nos ha reducido la narcotiranía, a simples peones de los dueños del tablero internacional de ajedrez.

Dados los ribetes, de la susodicha OEI de la Unión Europea, todo indica que, Borrell, como su carnal Zapatero, ha hallado “su mina” en Venezuela.

Esa diatriba entre Maduro, Diosdado y demás integrantes de tal pandilla contra la OEI, de la Unión Europea, es bufa. Afirman haberla aceptado bajo protesta, pero lo único cierto es la componenda, entre todos los participantes de la farsa.   

El mismo 21 de noviembre,  por la noche los enviados de Borrell, cantarán loas a las pretendidas votaciones y con ello, se habrá consumado el fraude, uno más, del narcochavomadurismo, que desmanda en Venezuela.  

@omarestacio


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