Dos bodas, distantes en lo geográfico, lo social, en el imaginario popular, aunque cercanas en el tiempo, han acaparado la atención general las últimas semanas.
La novia del primero de los casamientos, fue Marie Caroline Elisabeth Immaculata von und zu Liechtenstein, Alteza SerenÃsima, Princesa y Condesa de Rietberg, hija única de Alois, prÃncipe heredero de Liechtenstein y nieta, por consiguiente, de Su Alteza Real, Hans-Adam II, actual monarca del referido principado. La feliz recién desposada, además de pertenecer a la realeza europea más rancia; de haberse educado en escuelas y universidades muy costosas, es generosa mecenas cultural, valida de la fortuna familiar, estimada en la bicoca de USD 11.700 billones.
—¿Tan poquito? —se encogió de hombros, despectivo, desdeñoso, desde este lado del Atlántico, el padre de la novia del segundo de los casamientos aludido al comienzo. Un generalote, muy madrino quien se considera con derecho a dedicarle una sonora trompetilla a los millones y millones amasados por la nobleza en cuestión, por irrisorios. Y asà son, para él.
Consta del caso 1:11-201-cr-00205 que cursa ante la Corte del Distrito Sureste de Nueva York, que el susodicho padre de la dama a quien en lo adelante, aludimos como la “Novia Dos”, prevalido de su condición de prócer, altÃsimo funcionario y de mayor general de la fuerza armada de esa depravación que lleva el remoquete de Revolución Bolivariana, le ha venido cobrando puntuales coimas a los cárteles colombianos por cada uno de los toques técnicos, que precisan hacer en el aeropuerto de MaiquetÃa, Venezuela, sus aviones rebosantes de alijos de polvo blanco. Los vuelos despegan desde el noroeste de la hermana república, hacen el mencionado repostaje y de ahÃ, siguen en ruta final a los grandes centros de consumo. Saque la cuenta. Semejante caja registradora sonando y sonando, las 24 horas los 365 dÃas de cada uno de los últimos 25 años.
—En cuanto a ser mecenas cultural ¡Qué va oh! Porque los chavistas comemos pa´ nosotros solos— ha rumiado para sus adentros y sus afueras el muy madrino general.
El dinero no todo lo puede. Si el casamiento de dicha princesa mereció una edición especial de la “¡Hola!” oráculo de la frivolidad y de la crónica rosa, la futura ceremonia de la “Novia Dos” —porque está pendiente su matrimonio por la Iglesia— también ha levantado polvaredas, pero en las crónicas policiales empeñadas en documentar las andanzas del padre de dicha “Novia Dos”, incluida la recompensa de UDS 15 millones que ofrecen por la captura del susodicho militar.
Si la ceremonia eclesiástica de la “Novia Uno” la presidió un cardenal en la catedral de Vaduz, joya arquitectónica del medioevo, el matrimonio por la Iglesia de la “Novia Dos” lamentablemente, no se podrá oficiar a cielo abierto en un tepuy de Canaima, como estaba previsto, por temor a que unos paracaidistas SWAT, enviados por mister Trump, sorprendan a los invitados y ¡zas! los “esposados” sean el suegro y el propio yerno pero con dos pares de esposas, de acero con bloqueo doble.
Mientras el recién casado con la referida princesa, pese a ser un cuarentón, ha sido calificado de manera benévola como banquero “prometedor”, al galán de la “Novia Dos” un tal señor Billingslea, exsubsecretario del Tesoro de EE. UU., se ha dedicado a “difamarlo”, al asegurar que antes de conocer a su futura esposa, residÃa en un apartamentico de mala muerte, en el sector de ChapellÃn, Caracas y que fue a partir de ese noviazgo de supuesta conveniencia que ha mutado en flamante propietario de varios pent-houses de ultralujo en NY y Miami.
Liechtenstein es un “paraÃso fiscal” que bajo la férula, directa del propio prÃncipe, Hans-Adam II, ha sido denunciado, vaias veces por la comunidad financiera internacional como redomado legitimador de dinero negro. Pero comparada con el referido generalote y sus compinches roboLucionarios, cualquier otra organización o banda criminal es merecedora de un trato más condescendiente. Es lo que ha ocurrido, en concreto, con las bodas aludidas en la presente crónica.
@omarestacio

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