| Lic. Germán CarÃas en su oficina de la Lincoln High School del Distrito Escolar de Morgan. Foto del dÃa 12 de agosto de 2025. |
Por Germán CarÃas/GCIDA2025©
El dÃa apuntaba a grandes cosas en mi nuevo trabajo, luego de ser fuente de información durante 7 años en Fort Morgan, Colorado, el Distrito Escolar de Morgan, me dio la oportunidad de ser el vÃnculo entre la comunidad hispana y la educativa. Sin embargo a partir de las 10:00 de la mañana del martes 12 de agosto de 2025, fecha que representa un cambio radical en mi vida, sentà un dolor moderado de estómago que parecÃa debido a una comida descompuesta. Pero lo que aparentaba ser una molestia pasajera se tornó en algo grave. Al llegar a casa y luego de mi habitual café, un escalofrÃo terrorÃfico se apoderó de mi cuerpo. Después una fiebre muy alta que hizo tumbarme en la cama. Recuerdo a horas de la madrugada del miércoles, un dolor intenso que me apuñalaba en la parte inferior derecha de mi abdomen. La decisión de acudir a la clÃnica se volvió inminente. Yo presagiaba apendicitis, mi esposa e hija tenÃan sus dudas. El Distrito Escolar de Morgan me ofreció ayudar a la comunidad hispana en Estados Unidos, para que no haya más deserción del estudiantado y que se sientan motivados en conseguir las metas. Esto me da la oportunidad de mantener informadas a las familias y también a las autoridades de la zona educativa. Inclusive se podrÃa en un futuro desarrollar un proyecto de radio comunitaria y mantener el flujo informativo. Arribamos temprano a las instalaciones del Hospital Santa Elizabeth de Fort Morgan. Ingresé por el área de emergencias y una doctora de guardia fue la encargada de indicar estudios de sangre y un CT Scanner, para que de manera precisa se pudiese corroborar si se trataba de apendicitis. También me inyectaron vÃa intravenosa un potente analgésico para que me calmara el dolor agudo. Y aunque aún no tenÃa idea de la hora o la fecha que estábamos intuà que el tiempo habÃa pasado. La doctora de la emergencia dijo que mis sospechas se habÃan disipado y eran correctas. Lo que me aquejaba era el apéndice y habÃa que operar para evitar males mayores. Asà que la médica celebró mi suerte al haber un cirujano disponible que acababa de culminar una operación y tendrÃa el pabellón desocupado para horas de la tarde. Una última indicación fue que no podrÃa comer o beber agua hasta después de la intervención quirúrgica. La cirugÃa de extirpación del apéndice serÃa a las 2:45 pm. El Dr. Thomas Manchester irrumpió en la habitación y rápidamente me explicó las ventajas y desventajas de operar. Con asombro escuché que habÃan personas que preferÃan no someterse a la intervención quirúrgica, porque pensaban tenÃan tiempo suficiente para hacerlo más tarde. La verdad, no sabÃa que si llegase a explotar el apéndice la infección podrÃa ser mortal. El Dr. Manchester dejó todo muy claro y lo hizo con una lucidez pasmosa. Nosotros nos entendimos a la mil maravillas, y al decirle que era periodista, me dijo que yo hablaba inglés como un anglosajón, lo cual me halaga. Thomas Manchester me contó que sus padres habÃan enseñado la materia “English” en el bachillerato, me refiero a lo que llamábamos “Lenguaje y Castellano” en Venezuela, por lo que aprendió a escribir y le gusta mucho. Al pasar de las horas y ya con los preparativos antes de la operación terminados. Thomas Manchester, en una habitación que serÃa mi sala de recuperación al culminar la operación, me leyó todas las implicaciones y los riesgos que podrÃan presentarse en la cirugÃa. En los Estados Unidos se toman muy en serio la posibilidad de ser demandados, en este caso por mala praxis médica, aunque la realidad es que deben cuidarse en cualquier ámbito. Soy muy positivo pero en un trance como este mi cabeza me jugaba una mala pasada. Sin embargo, el Dr. Manchester, fue alguien que me inspiró confianza y sabÃa que estaba en buenas manos. Y seguÃa hilvanando mis ideas mientras la cama del hospital era acarreada por las enfermeras. – Germán, Germán, Germán . Me desperté al oÃr varias veces mi nombre, lo primero que noté es que el dolor habÃa desaparecido, luego hablé con la anestesióloga con quien mantuve una charla antes de la cirugÃa para explicarme los riesgos e implicaciones de la anestesia general. Ya en mi habitación me esperaban mi esposa y mi hija que me recibieron con muchos besos y abrazos. Luego el Dr. Manchester me explicó que la operación habÃa sido un éxito. Solamente puedo decir que estaba en presencia de un cirujano de talla mundial en Fort Morgan. No solo por su desempeño profesional sino por su vena creativa, que lo hace un médico todoterreno. Gracias y espero podamos cultivar una buena amistad. Instagram: @germancarias.periodista |

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